Acuerdo de Libre Comercio México y UE
A finales del año 2000, entró en vigor el Acuerdo de Libre Comercio entre México y la Unión Europea, que creó una zona libre de comercio de bienes y servicios, para con el fin de promover las relaciones bilaterales entre ambos. De esta forma, se favorece el comercio y se ofrecen nuevas opciones a los consumidores tanto de la Unión Europea como de México.
México se encuentra entre los 25 principales socios comerciales de la Unión Europea y entre sus 20 principales socios exportadores. Asimismo, la Unión Europea es, después de Estados Unidos, el segundo mercado exportador más importante de México; y después de Estados Unidos y China, la tercera fuente principal de importaciones de dicho país.
Según datos extraídos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio[1]:
- En el año 2010, la suma total de los bienes importados de México a la Unión Europea, ascendió a los 13.117.753,83 mil €
- En el año 2010, la suma total de los bienes exportados de la Unión Europea a México ascendió a los 21.387.727,7 mil €
Para establecer la zona de libre comercio, fue preciso eliminar los aranceles asignados a cada producto, entendiéndose como arancel “tarifa oficial que determina los derechos que se han de pagar en varios ramos, como el de costas judiciales, aduanas, ferrocarriles, etc.”[2] Esta liberación se realizó de forma gradual, para que pudiesen efectuarse los ajustes necesarios.
Los productos industriales suponen más de un 90% del total de las transacciones realizadas entre México y la Unión Europea. En cuanto a sus aranceles, esta última eliminó ya en julio del año 2000 el 82% y el 1 de junio de 2003 los restantes.
Sin embargo, México tardó más, habiendo eliminado el 48% de los aranceles en julio de 2000 y llegando a la totalidad el 1 de enero de 2007.
Los productos agrícolas, por otra parte, experimentaron una apertura más tardía que duró 10 años y estuvo dividida en 4 etapas: entrada en vigor, 1 julio de 2003, 1 de julio de 2008 y 1 de julio de 2010. En esta última etapa, el porcentaje total de los productos liberalizados ascendía al 62%. El resto, eran productos en lista de espera o con aranceles especiales, tales como los productos cubiertos por denominaciones protegidas en la Comunidad: champagne, bordeaux, rioja, cognac, parmigiano reggiano, roquefort o cheshire.